nº 93 - diciembre - enero 2011/12: Avilés Express,
comunicación y marketing
Al otro lado de la ría hemos perdido una joya. Don Óscar
Niemeyer, -a quien desde estas páginas queremos pedir perdón,
en nombre de muchísimas personas de Avilés y de Asturias-,
regaló esa obra, en agradecimiento a la Fundación Príncipe de
Asturias. La Fundación Centro Niemeyer y el trabajo realizado
hasta el cierre del pasado día 15 de diciembre (ironías de la
vida, fecha del 104 cumpleaños del Sr. Niemeyer) era de la
completa satisfacción del arquitecto brasileño, de una
amplísima mayoría de asturianos y gozaba también del aplauso
mundial.
De hecho por Avilés han pasado instituciones y personas de
enorme prestigio internacional, que han catapultado el nombre
de esta villa a cotas antes jamás imaginadas. El número de
turistas que han venido en estos meses por la villa es
igualmente espectacular.
El Gobierno del Principado, desde que el Sr. Cascos ganó las
elecciones en mayo, ha querido apoderarse de este patrimonio
sin valorar en su justa medida el daño que podría ocasionar a
Avilés, abriendo un enfrentamiento mediático y político contra
la Fundación Niemeyer y contra el Ayuntamiento de Avilés.
Los argumentos, de sobra difundidos, sobre la transparencia,
sobre la calidad de la programación, sobre en qué y cómo se
gasta, son sólo las herramientas con las que perpetrar un
expolio de cuyas repercusiones nos rendirá cuentas el futuro.
El centro cultural del otro lado de la ría pasa a ser
gestionado por RECREA (gestor de MUJA, Parque de la
Prehistoria, etc.). No sabemos cuál será su nombre ni cómo
saldrá el experimento, pero es injustificable, que un gobierno
de una comunidad autónoma usurpe el control de la gestión de
un centro cultural que era unánimemente alabado, basándose en
unas irregularidades, hasta la fecha no demostradas y en unos
cambios estatutarios perfectamente revocables en una reunión
ordinaria del Patronato.
La iniciativa legislativa popular presentada ante la JGPA
parece la única vía posible para poner las cosas en orden.
Regularía esta ley el funcionamiento del Centro Niemeyer y del
Patronato, independientemente de los vaivenes políticos.
Retornaría el nombre al edificio que se construyó al otro lado
de la ría y terminaría con el absolutismo de “YO pago, YO
gestiono” que, en este triste momento, preside la línea de
poder del gobierno autonómico.
En portada el Centro Niemeyer pintado antes del día 12 de
diciembre por Favila, visto desde una habitación del hotel
Magistral, toda una concatenación de situaciones que pretendía
reflejar la esencia del Centro Niemeyer: puerta de salida y
catapulta de artistas locales, impulsor de empresas
relacionadas con el turismo y en primer plano la plaza del
Pescado y la “grapa”, aportaciones municipales al conjunto.
Esa fue la esencia de lo que conocimos como Centro Niemeyer.
No sabemos cómo será su futuro simplemente creemos que para
contentarnos a los que saboreamos la etapa anterior, la nueva
gestión tendrá que ser algo más que transparente y pública.
Esta revista cumple este mes 30 años con la consiguiente
alegría de haber sobrevivido a muchas vicisitudes y con la
tristeza de ver cómo lo mejor que nos había pasado en todos
estos años ha sido destruido en medio año.
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