nº 85 - octubre 2010: Avilés Express,
comunicación y marketing
Justo cuando el
verano camina hacia su última etapa, puede resultar
interesante comentar algunas decisiones que han venido
produciéndose durante este tiempo que resultan cuando menos
chocantes.
La crisis, que todos nombran cada dos minutos, sirve, entre
otras muchas cosas, para ver quien tiene la ideología y las
convicciones bien fundamentadas.
Últimamente la moda en el Sector Público es recortar,
principalmente en aquello que se considera prescindible,
fundamentalmente en el sector Servicios. Nótese que en
multitud de ocasiones se utilizan los datos del sector
Servicios para subrayar el crecimiento de la economía, local o
regional, sin embargo, ese sector, que tanto empleo ha creado
en los últimos años, es el primero al que se abandona en
cuanto soplan los vientos de crisis.
La publicidad es el típico servicio del que se prescinde con
absoluta facilidad y en este ejemplar podemos ver que no hay
publicidad institucional, como si esta revista no sirviera
para dar información a la población. Afortunadamente las
pequeñas empresas de la comarca han vuelto a ser las
auténticas responsables de que estas páginas sean posibles y
de que la información y la opinión puedan tener un lugar en
formato de revista bimensual.
Se organizan fiestas, eventos culturales, competiciones
deportivas, las cuales no tendrían ningún sentido si los
medios de comunicación no informáramos de los mismos, pero, al
final del verano, la publicidad debe dejar paso a otras
acciones con mejor cartel sociopolítico, como si las personas
que se dedican a los asuntos de intervención social, por
ejemplo, tuvieran mas dignidad que los comerciales de
publicidad. Hay otras ideas parecidas que preconizan el
recorte presupuestario para acciones intelectuales o
científicas y que sólo otorgan necesidad imperiosa a la
asistencia social, como si las personas que trabajan
actualmente en los Servicios, léase, camareros, vendedores de
seguros, músicos y un largo etcétera tuvieran que quedarse en
el paro para ser dignos de atención pública. Estas ideas son
defendidas en muchas ocasiones con planteamientos
supuestamente de izquierdas, como si el proletariado del siglo
XXI estuviera compuesto por obreros industriales o de la
construcción , pero los tiempos han cambiado y hoy un
informático es por así decirlo, el mecánico de hace cuarenta
años y el diseñador, el ebanista de antes, el vendedor de
teléfonos, antes vendía telas en una sastrería, es decir,
personas que tratan de vivir honradamente de su trabajo, de
aquello para lo que están perfectamente cualificados. Así que
mientras los grandes gurús de la economía resuelven el debate
acerca de si el déficit es o no beneficioso para luchar contra
la crisis, que los dirigentes comarcales y regionales no
demonicen el sector de la publicidad, en particular, y el de
los Servicios, en general, como si de apestados se tratara.
Para resolver esta crisis somos todos necesarios, los que
organizan fiestas, los que las limpian y los que las sirven,
los que informan y los que montan escenarios que antes ha
fabricado alguna empresa del metal.
Ahora que las fiestas de San Agustín nos invitan a la alegría,
que nadie se crea que divertirse va contra la crisis, no es
cierto, antes al contrario, el día que nos falte la alegría y
las ganas de vivir, la crisis no será nuestro mayor problema.