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Entrevista: Ramón Rodríguez Menéndez
 

nº 74 - octubre 2008: Aviles express comunicación y marketing


artista, director, hasta su jubilación el 1 de enero 2008, de La Escuela de Cerámica y del Centro Municipal de Arte y Exposiciones de Avilés (CMAE)


¿Qué cree que ha aportado en estos años la Escuela a la ciudad?

En primer lugar, de acuerdo a sus planteamientos originales, la posibilidad de mantenimiento de una artesanía y de unas formas alfareras que son parte de la historia de nuestra ciudad. En segundo término, una vez agotada esa vía -de la que no obstante aún hay mantenedores dentro del profesorado de la Escuela - la apertura al amplísimo campo de la cerámica entendida no ya como manifestación artesana -y como tal de muy reducido campo de acción- sino como expresión artística en sentido lato y, por lo tanto, constituyéndose en soporte para obras de arte. Y no debemos olvidar el empeño puesto en su momento por José Manuel Feito -quien codirigió la escuela conmigo en sus primeros tiempos- y por el Ayuntamiento de Avilés -en especial de Manuel Ponga y Pepe Martínez- para que nuestra ciudad contase con una de las primeras escuelas municipales de cerámica de toda España.

¿Tiene una valoración de lo que la ciudadanía opina de la Escuela?

Hace unos años se hizo una encuesta entre los avilesinos y la Escuela obtuvo uno de los primeros lugares en cuanto a popularidad y consideración. Creo que ello fue -y es- consecuencia de la atención que el profesorado presta al alumno, de la apertura a los ciudadanos de todas las actividades de la Escuela y de las huellas cerámicas que van quedando en el entorno urbano en forma de murales como el del Centenario de El Bollo, el del Tricentenario de Carreño Miranda, el titulado Pasionarias de la plaza de José Martí, el mural Flecha en la piscina del Polideportivo de La Magdalena, las baldosas del Pasaje del Bollo -realizadas en colaboración con la Escuela Superior de Arte- y fuera de nuestro municipio el del Museo de Anclas de Salinas. No cabe duda que esa proximidad da lugar a un contacto y ya se sabe que el roce siempre genera cariño.
¿Podemos afirmar que muchos alumnos de la escuela son hoy profesionales que viven de la cerámica?
En mayor o menor medida, como no podría ser de otra forma dada la naturaleza de la profesión sí; una de las primeras alumnas de la Escuela, Charo Cimas, es hoy una de las ceramistas asturianas con mayor proyección internacional a través de sus participaciones en importantes exposiciones en el extranjero. Y como ella, hay algunos otros -más bien otras- que tras su paso por los cursos propios de la Escuela o los de Formación Profesional han orientado su vida laboral hacia el campo de la cerámica, tanto en el aspecto artesanal como en el artístico.

¿Qué opina del futuro cambio de ubicación de la Escuela hacia la Factoría Cultural?

Algo que sin duda será beneficioso en muchos sentidos. Por una parte, aunque el espacio reservado a la Escuela no sea mucho mayor que el que actualmente tiene, sí que será más racional y pensado expresamente para impartir enseñanzas de cerámica. En otro sentido, el hecho de que la Escuela vaya a ser algo así como el corazón de la Factoría no hará sino valorarla y darle un nuevo impulso que, estoy seguro, sabrá transmitir la nueva directora del Centro, Anabel Barrio, en colaboración con el resto del profesorado. Y en otro sentido el espacio dejado por la escuela, fronterizo con el nuevo Museo de Avilés, permitirá no sólo su necesaria e imprescindible ampliación sino también dedicar parte de sus espacios a mostrar la cerámica tradicional de Miranda y también la colección de cerámica contemporánea que fue adquiriéndose en los distintos certámenes San Agustín.

¿Puede hacernos una valoración de la exposición "Crear con Fuego" que inició los actos de conmemoración del 25 aniversario y que puede visitarse en el CMAE?

Quizá no sea la persona adecuada para hacerlo, pero pienso que esta exposición, que reúne la obra cerámica de tres genios del arte español -yo diría universal- como Tapies, Chillida y Barceló, es, junto con la de obras de Carreño Miranda que se celebró en 1985 en la Iglesia Vieja de Sabugo, la más importante celebrada en Avilés en los últimos 50 años. Me atrevería a sugerir, al hilo de la pregunta, que esta exposición ni es que pueda visitarse sino que debe -y recalco el debe- visitarse en el CMAE. Posiblemente si esta muestra se expusiera en el Reina Sofía o en alguna edición de ARCO serían muchos los avilesinos que se desplazasen a Madrid para verla y, en cambio, estoy seguro que muchos de nuestros conciudadanos no lo harán porque el Arbolón está casi a cinco minutos del Parche. Demasiado lejos para sus cansadas piernas o para sus romas entendederas.

¿La escultura "Recorrido" como refleja estos 25 años?

Aportando una carga simbólica que le hemos querido transmitir sus dos autores, Anabel Barrio y yo mismo. Serán veinticinco columnas, una por año de vida de la Escuela que se elevan o descienden, que recorren un trazado en espiral, con la clara intención de reflejar los distintos momentos por los que ha pasado el Centro y para darle una forma que es muy habitual en la decoración de todas las cerámicas tradicionales. Pero, además, será un conjunto que, desprendido de simbolismos estará dotado de la movilidad del espectador que lo irá viendo "moverse" desde su propio desplazamiento. Y, en último término, la materialización del relevo entre los dos directores que tuvo la Escuela a lo largo de estos 25 años.

¿Ve claro el futuro de la Escuela?

A poco que ayuden las corporaciones que se vayan sucediendo, a poco que dirección y profesorado se unan en pos de objetivos comunes y a poco que el alumnado siga con el entusiasmo y entrega de siempre, no cabe duda de que tendrá mucho futuro. Y más si con nuevas ideas se materializa la intención de que sea el núcleo de la futura Factoría Cultural.

¿Avilés Atenas del Norte, lo corrobora?

Rotundamente, no. Ni ahora ni cuando se creó el mito. Bastaría repasar las hemerotecas - y algunas biografías de artistas- para darnos cuenta de lo mal que los verdaderos protagonistas de aquellos momentos lo pasaron entre 1922 y 1934. En cuanto a la actualidad ¿cómo va a ser Atenas de nada un pueblo cuyos ciudadanos consideran que andar cinco minutos para ver una exposición, oír un concierto o participar en un coloquio es demasiado tiempo? Lo ratifico, rotundamente no.

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