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Buenas e invernales tardes. Así, a lo
tonto, y casi sin darnos cuenta, nos hemos plantado ya en un
mes como Febrero. Muchos abrimos los ojos y exclamamos medios
sorprendidos “ ¿Carnavales ya?, y ni me he enterado!”.
Pues sí, queridos lectores. Si es que el lento tic tac del
reloj de la vida, no para, y así con su lento pendulear, sin
quererlo, nos ha llegado la nieve, el frío, las tardes en casa
y todas esas cosas, conocidas por todos.
Quizá, este año, la sensación de que nos
ha llegado el invierno es diferente a la de otros años. Hacía
tan sólo unas cuantas semanas- no más de 8-, muchos infelices
se hallaban contentos ante tanto sol, calorcito, temperaturas
casi veraniegas… pero en fin, eso fue hace eso, unas semanas.
Muchos tenemos la sensación de que el invierno ha aparecido
así, de repente, el mes pasado. Ha hecho, toc toc, y se ha
metido en nuestras casas. El shock, para muchos ha sido
brutal. De andar con una simple sudadera, como en Septiembre,
en el mes pasado, a ponerse el plumas, los guantes y toda la
aparatosa vestimenta invernal, en este mes. Siendo incluso aún
más osado, diría que durante esas semanas, todo ha sido como
el mundo al revés. En el norte, teníamos casi la misma
temperatura que en verano, y mientras, en el sur, llovía tan
extraordinariamente, que las molestias de las personas, no
daban abasto para paliar un poquito siquiera, las acciones de
la madre naturaleza.
Y que curioso, tirando semanas atrás de
las lluvias, en España reinaba la alerta de la desertificación
en estado puro, embalses bajo mínimos, reportajes televisivos
de tragedia, y hasta en el norte, se decía que sufriríamos la
sequía a este paso. Ahora, al parecer todo esta más o menos
bien. De lo que me mofo, bajo este tono irónico, no es ni
mucho menos para reírse. Me río en realidad, de algunos
informativos sensacionalistas, que no se si es por tocar las
narices, o que, pero ver el informativo del lunes, es
exactamente igual a ver el del viernes. Las noticias no han
cambiado. En su momento, les dio por las catástrofes naturales
“made in Spain”, y repican y repican cansinamente, sin apenas
ofrecer información. Lo único que logran es que durante diez
minutos nos alarmemos y nos pongamos casi casi a leer el
Apocalipsis. Por dios, ¡que desazón! Un corte publicitario de
promociones y politonos y hablaremos de una tragedia sin “equa
non”, ¡el nose qué de la pantoja!, ¡cha chan!
Volviendo al tema en cuestión, este año,
que ha sido según los expertos, el más caluroso de la
historia, debería servir para que hiciésemos una revisión de
conciencia y nos planteásemos en serio el estado de salud de
nuestro planeta. Percibo una cierta sensación de hipocresía
respecto a este tema. Cualquiera percibe que el planeta está
hecho un asco, y de hecho no hay que ser demasiado fino para
percatarse pero, ¿cuantos conocen la dimensión del problema
real? Según Greenpeace – que bajo mi punto de visto no son
ningunos moñas exaltados- , el deshielo de los polos hará que
aumenté el nivel del mar e inundará parte de ciudades como
Londres, Los Ángeles y Melbourne entre otras. Y esto es para
pasado mañana por desgracia. Los estudiosos de la materia,
calculan que el nivel del mar subirá una media de 50 cm y la
temperatura media global, aumentará en 2 grados.
Es posible, que surja la indiferencia,
porque como total, España no aparece, así que en fin, que más
da. Lo siento amigo mío, España esta muy afectada. Algunas de
las ciudades a inundarse son Barcelona y todas las del litoral
mediterráneo, y por el norte, Santander, está en la lista. La
catástrofe incluso, es más grave, no solo podrían inundarse
zonas de nuestro país, sino, que el resto, estaría desertizado
por completo. Quizá el mejor medio para mover conciencias, sea
“la Asturianidad”. Nuestra amada región, país o como queramos
llamarlo – según lo nacionalistas que seamos, va en gustos-
está abocado a perder el verde que lo caracteriza. Haceos a la
idea de que Asturlandia será mediterránea en apenas 15 – 20
años. Oye mira, igual así los que tenemos turismo y
prosperidad, somos por una vez los asturianos, vete tu a
saber.
Tranquilos todos, no os alarméis, que
igual que en las películas americanas, esto tiene final feliz,
pero eso sí, sin la chica de turno, que le vamos a hacer. Al
final, está en nuestra mano ralentizar el cambio climático,
con acciones pequeñas, como los reciclajes, usar más el
transporte público, vigilar la emisión de freones… en fin, lo
que siempre se dice. Se le olvidaba al todo poderoso hombre,
que el planeta es sabio, y con los actos anteriores, podemos
hacer que la capa de ozono, una de las principales causantes
del cambio climático, se repare y regenere. Así de sabio es
nuestro planeta amigos, que no sólo en menos de un siglo nos
lo hemos casi cargado, sino que encima, con un poquito de
ayuda, puede curarse él solito.
El clásico dicho utópico de que entre
todos podemos, esta vez es cierto, tan sólo depende de ti.
Cuento con tu ayuda.
Javi Miramontes
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