Las carreteras tienen por función unir
unos y otros lugares, facilitando que las personas, y las
mercancías, vayan de la mejor forma posible desde un punto a
otro. Al menos eso es la teoría y así lo entendemos en
Castrillón: cualquier calzada debe unir los puntos que enlaza,
aunque ahora, con la nueva ronda de acceso al puerto – una vía
de alta capacidad y para vehículos pesados- Avilés y
Castrillón, lejos de unirse, se separan. Físicamente porque,
tal y como el municipio hermano plantea, esta infraestructura,
supondrá, literalmente, romper nuestro concejo, desgajando
para siempre el Peñón del Monasterio y de Salinas, al coste de
machacar la ribera del río Raíces, y de aumentar el peligro de
la zona, dada su proximidad al antiguo vertedero de
Cristalería –un terreno altamente contaminado con metales
pesados- y de las balsas de jarosita de AZSA; supondrá también
romper, aún más, Raíces Viejo y Raíces Nuevo. Esta separación
múltiple es la fundamental en el asunto, pero no la única,
pues políticamente, es un claro contratiempo a las buenas
relaciones que, tras años de desconfianza, se habían
establecido en la comarca. Castrillón se opondrá con todos los
medios a su alcance, y sin excluir ninguna vía, a una
propuesta que no se sostiene en cuanto al impacto
medioambiental, patrimonial, de riesgos y, mientras no se
demuestre lo contrario, de costes.
Hace unos días leía en distintos medios que Avilés pedía
solidaridad para permitir que la ciudad recupere su fachada
marítima y permitir así una natural unión entre lo que hasta
ahora fue su casco urbano y lo que han venido en llamar “su
nueva centralidad”. Castrillón es solidario y en la misma
medida pedimos al concejo vecino que no pretendan resolver sus
problemas generándonos otros a nosotros, obviando nuestros
proyectos estratégicos, como la recuperación del Peñón –cuna
de Asturias y que sitúa en el siglo VII la fundación del
Castillo de Gauzón, donde se forjó la Cruz de la Victoria-,
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o destrozando sin piedad la ribera del río Raíces -
donde la Confederación Hidrográfica del Norte ha realizado
importantes inversiones para su recuperación medioambiental-
o, tan importante, generando un tapón en las comunicaciones
internas del municipio que dirijo.
Frente a estos factores negativos, la alternativa que propugna
Castrillón no tiene, prácticamente, inconvenientes y, si los
hay, lo son desde luego de menor envergadura: nadie podrá
negar que el vertedero de San Cristóbal –que no toca nuestra
opción- o las pequeñas colonias de alisedas existentes en el
trazado que planteamos, y que era el que originalmente preveía
Avilés en su planeamiento, o tres hórreos que se verían
afectados (y que pueden cambiarse de lugar), son de mayor
entidad que los afectados por la arteria norte: el viejo
vertedero de Cristalería, el antiguo vertedero municipal de La
Plata, el valiosísimo ecosistema del Raíces así como los
restos de las antiguas dunas todavía apreciables, el Peñón y
el Monasterio…Ser solidario es la “adhesión circunstancial a la causa o a la
empresa de otros” y Castrillón quiere que Avilés crezca y
aproveche todos sus recursos, pero no soportando nosotros la
carga de ese enlucimiento. Como Alcaldesa, respondo ante los
vecinos de Castrillón y nadie entiende en este concejo, ni
entenderá, que el Ayuntamiento se quede callado y quieto en un
proyecto tan lesivo para nuestros intereses y también para los
de la historia de Asturias, con los nuevos descubrimientos
arqueológicos aparecidos en los últimos meses. La comarca es
la unión de los distintos municipios que la conforman y no el
sometimiento del resto de concejos a su cabecera. Y eso parece
que se olvida, como también parece que se olvida la capacidad
de un Ayuntamiento para protegerse de amenazas externas.
Llanes luchó contra la autovía del Cantábrico y ahí sigue esa
carretera, 20 años después, en una mera carretera nacional,
porque las distintas administraciones se negaron a escuchar
las reivindicaciones de ese municipio.
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Que nadie lo pierda de vista, porque nosotros lo tenemos
presente.En una intervención de esta envergadura me preocupa comprobar
como aparecen informaciones interesadas sobre si el Principado
ha tomado ya la decisión de hacer esta vía por donde pide
Avilés y por donde rechaza Castrillón. Si es un órdago,
hablando en lenguaje de mus, estamos dispuestos a enfrentarlo,
porque nuestras cartas son las de la razón política, moral,
medioambiental, patrimonial y urbanística. Si, en cambio,
responde a una elección real de la Administración Autónoma, la
considero cuanto menos una deslealtad institucional, pues no
es admisible que algo de esta trascendencia se dé a conocer
antes a los medios de comunicación que a los afectados.
Sinceramente, me niego a creer algo así y esperaremos a que la
decisión final se anuncie como es debido y que se abra el
período de alegaciones, al trazado definitivo, pues hasta
ahora sólo ha habido propuestas. Será entonces cuando
Castrillón se pondrá enfrente de cualquier alternativa que no
respete su territorio en esos espacios que consideramos
innegociables. Por el momento, hemos encargado un estudio de
impacto que ya ha sido enviado al Presidente y al Consejero de
Infraestructuras, al Ayuntamiento de Avilés, y pronto
contaremos con un Documento Estratégico Territorial y aún
contamos otros recursos que, cuando sea necesario, daremos a
conocer.
Todo se puede hacer si hay buena voluntad y nosotros la
tenemos. Por eso exigimos esa misma buena voluntad a nuestros
vecinos y al Gobierno Regional. Queremos que Avilés recupere
su fachada al mar, pero sobre todo queremos que se respete
nuestra integridad territorial y como administración local
autónoma e independiente. En cualquier caso, este Ayuntamiento
no está sólo y la alternativa que se baraja es rechazada
también por empresas, ecologistas, vecinos y por toda la
Corporación de Castrillón. La unión hace la fuerza y daremos
la batalla. |