<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> El Revistín
 
Estás en: Inicio Firmas Laura Lobeiras
JUGANDO A SER MAYORES: por Laura Lobeiras


¡Ay, madres y padres! Solo tengo 2 añitos, pero no sabéis la de quebraderos de cabeza que nos ahorraría vuestra atención, vuestra verdadera atención.
A menudo os da por pensar, que nos vale con un beso y con un buen plato de papas fritas hasta arriba.
Cuando jugamos a ser mayores, os reís de nuestras ocurrencias y de nuestra inocua ingenuidad. Frecuentemente, chequeáis esa enorme burbuja de cristal en la que nos mantenéis, para que no entre una gota de ese aire desalentador. Esa puta vida como canta Ana Torroja o esa puta realidad como grita la Naranjo (aunque nos tapéis los oídos, lo escuchamos a la perfección cuando ponemos la tele y vosotros, nos estáis cocinando las papas).

La mamá de Paula nunca reparó en por qué su niñita tenía esa fastidiosa manía de desnudar a las muñecas, destrozarlas y mirarlas por dentro. A mi amigo Javi, le daba por diseccionar los mandos del televisor o cualquier cosa que tuviera esos interesantes y graciosos cables rojos. Adrián, pintaba las paredes de casa en cuanto un dichoso bolígrafo o pintura se ponía al alcance de su mano. Y Ángela, es de vicios caros. Tiene la santísima manía de mezclar los perfumes de mami y de papi.

Sin embargo, como dice nuestro amigo Serrat, es por nuestro bien que nos tengaís que domesticar. Como dicen los de Ikea, “eso no se toca, con esto no se juega…” y así sucesivamente, como dicen los de Gomaespuma.

Sé que uso demasiadas referencias, pero es que a esta edad todo lo copiamos, todo son alusiones, e ilusiones. Las niñas queremos ser como Chenoa y los chicos quieren ser como Fernando Alonso. Queremos ser gente importante, que se nos quiera. Queremos ser como los de Gran Hermano, porque Papá dice que viven como Dios y no hacen nada.

A veces veo Presta Asgaya, un programa infantil donde trabajaré cuando tenga 22 añitos que se emite en la TPA. La gente se ríe de nosotros porque decimos tonterías como que de mayores, “Iremos a la universidad a estudiar canguro”. Pero la mayoría, no se percata de la enorme sabiduría que a tan temprana edad ya desprendemos. De hecho, es el único momento de nuestra vida en el que no estamos adulterados por la influencia de la sociedad. Resulta el momento más puro de nuestra existencia, pues no conocemos las limitaciones, no sabemos lo dura que es la vida. Solo conocemos aquello que despierta nuestra curiosidad, esas cosas con las que cada niño se atreve a investigar como si fuese un célebre científico, con su propio y particular punto de vista.

Yo decía, “mamá, ¿Qué es eso?, aponguemelo aquí” y mamá, me lo “aponguía” ahí.

Mientras escribo, van pasando los años por mí, y llevo toda la tarde preguntándome a que cosas no he dejado nunca de jugar. Parece una tontería, pero cuando te obligan a hacerte grande, al mismo tiempo te obligan a desvincularte de tus sueños. Sin embargo, si hay algo que recuerdo, es que siempre he tenido complejo de Peter Pan y nunca he dejado de soñar. Ya se que la vida está cara para andar soñando, pero siempre me dijeron que soñar era gratis, asi que no creo que sea algo que nos pueda pasar factura ¿No creeís?

Yo me encerraba en el cuarto y me inventaba historias, adoraba escribir relatos fantásticos que plasmaba en aquellas pequeñas hojas cuadriculadas, que pegaba con celo para entregárselas a mi madre. Adoraba los micrófonos y todo aquello que me hiciera gritar fuerte. Cogía la cámara de fotos de mis padres y hacía estúpidas fotografías a las cajetillas de tabaco. Mi cabeza salía en todas las cintas de video familiares perseguidas por un incesante “Laura, quitate del medio” y hasta donde alcanzan mis recuerdos más nítidos, rememoro una a una las largas entrevistas que me concedían mis púberes amigas en mi diván imaginario. Siempre he adorado desgranar cada una de las múltiples facetas personales de aquellos que me han acompañado en el camino y predecir así, cada una de sus reacciones. Siempre me ha gustado tener la razón, llevar la voz cantante, gritarle mi punto de vista al mundo y es exactamente lo que estoy haciendo, porque yo, sigo jugando.

Con esto padres o madres, os animo a que conozcaís a vuestro hijo. No espereís a que termine el bachiller o secundaria para preguntarle que quiere ser de mayor, Pensad en lo que siempre ha sido, intentad por un momento dejar de lado las desesperantes cifras del paro en España, olvidad un instante las cansinas salidas laborales y pensad que vuestro hijo, se va a pasar la vida trabajando para salir adelante al igual que vosotros; que menos que lo haga, en aquello que se siente importante y único, Apoyadlo, alentarlo y disuadirlo de lo contrario.

Ya lo dijo Coco Channel: “Uno no triunfa con lo que aprende, triunfa con lo que es”. Si no queremos enfermeras tiranas, médicos incompetentes, políticos corruptos o profesores impertinentes, no empujemos a los más pequeños a adueñarse de roles que no les pertenecen por un puñado de euros, la vida ya es bastante dura ¿no os parece?


Otros Artículos de Laura Lobeiras - Hemeroteca
   
 

| El Revistín.com no se hace responsable de las opiniones expresadas por sus colaboradores |
 

EL REVISTÍN - Guía Comercial de Avilés y Comarca Plaza de España 12, 3º | Tfno: 985540352 | 33401 AVILÉS | contacto |