Es el
dragón asturiano, una culebra con alas de espantapajaro.
Proteje
ayalgas y princesas encantadas.
Sus
escamas son muy duras y solamente se le puede herir con una aguja en
la garganta.
Para
matarlo hay que darle una hogaza de pan llena de alfileres o una
piedra al rojo vivo.
Cuando son viejos, la piel se les
vuelve muy dura, entonces marchan a cuidar las ayalgas del mar.