Es una
procesión de almas en pena.
Caminan
de noche llevando huesos encendidos en vez de velas, y van diciendo
“ Andar de día que la noche es mía”.
Es un
presagio de muerte para quien los ve.
Para
protegerse hay que hacer un circulo en la tierra y meterse dentro.
La
Iglesia se aprovechó de este mito para pedir más limosnas