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29/12/2009 12:02:
Soy
un avilesino de 19 años que estudia Topografía en Mieres.
Sobrellevo como puedo el aburrimiento de más de hora y media
de trasbordos, trenes y buses. Sin ir más lejos, el otro día
decidí jugar a un juego mientras sufría un atasco en la “Y
griega” motivado supuestamente por la “ola de frío siberiano”.
Empecé a imaginar cosas y me sumergí en un mundo “ficticio”
donde yo era un estafador que me aprovechaba de la gente que
en mí confiaba; más concretamente me convertía en el
excelentísimo alcalde de Avilés. Como llegué con tiempo a la
villa decidí dar una vuelta y coger el autobús urbano en Las
Meanas. De camino hacía allí mi mente seguía inmersa en ese
mundo, me sentía con poder y confiado; iba caminando
tranquilamente por Sabugo cuando, sin previo aviso, dos niños
salieron de una cafetería corriendo y saltando. Una imagen así
no es apta para una ciudad como Avilés así que decidí que esa
actitud jovial e infantil debía ser sancionada con una cifra
de… digamos 90 euros. Mi boca esbozo una leve sonrisa malévola
que mi cerebro se encargo de atajar rápidamente, por aquello
de aparentar una imagen cercana al pueblo. Seguí mi andadura
hacia Las Meanas cuando a lo lejos veo dos ciclistas
deambulando peligrosamente por la calle de La Cámara. No
llevan timbre, ni chaleco ultra reflectante, ni casco… de
nuevo no es imagen para Avilés, ciudad ejemplo de civismo; hay
que sancionar, otros 90 euros por cada falta de material.
Mientras pensaba todo esto la sonrisa volvía a aflorar, pero
al acercarse esos dos asesinos sobre ruedas, me doy cuenta de
que son de etnia gitana… por dios no quiero ser tildado de
racista; hemos de comprarle casco, timbre, luces, chalecos,
rodilleras y coderas así como un pase de la CTA de por vida
para que no tengan que viajar en esos artilugios
rudimentarios. Este gasto lo disfrazaremos de Impuesto por la
Integridad de Masas Desfavorecidas Históricamente, IMDH a
partir de ahora, así el contribuyente pagará a gusto y
contento. Llego a la parada de Las Meanas y puedo contar más
de 26 personas que esperan el autobús fuera de la marquesina…
se ha de castigar a estos infelices con otros 90 euros por
viajar en trasporte público teniendo sitios para aparcar su
automóvil de sobra, a euro la hora, desde que entraron en
vigor las zonas azules, verdes y naranjas, con las que,
además, convertimos Avilés en el parchís más grande del mundo.
De repente me doy cuenta de que he llegado a mi destino y que
no soy ningún estafador, sino que soy otro de los infelices a
los que este ayuntamiento de pseudo-izquierda está tomando el
pelo.
Pelayo Álvarez Mariño.
pelayo_aviles90@hotmail.com |
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