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EL MUSEO Y LA AMENAZA DEL PP
Lo de Gabino de Lorenzo se ha convertido en un monólogo;
una discusión consigo mismo. Nadie replica a sus furibundas
embestidas desde su órgano oficial de propaganda.
En la soledad de su pataleta, en la virulencia de sus
acometidas y en su afán por capitalizar (y nunca mejor dicho)
los Premios Príncipe de Asturias que corresponden a todos los
asturianos y no sólo a los ovetenses, no ha dudado en ultrajar
a esta ciudad de la forma más barriobajera.
Por perpetuarse en el sillón no le ha temblado la palabra al
llamar cacique al presidente de Asturias, Vicente Álvarez
Areces, por el simple hecho de haber elegido Avilés como sede
del futuro Museo de los Premios Príncipe de Asturias.
Naturalmente, la decisión del presidente no sería una cacicada
como él la ha llamado, de haber elegido Oviedo para hacer esta
obra. Pero se ha despachado a gusto insultando a los
avilesinos para desprestigiar una decisión que no sólo no es
una cacicada como él ha manifestado sino un acto de justicia y
de ejercicio de la democracia.
Otra de las afirmaciones que el presidente del PP Ovidio
Sánchez no se ha atrevido a desautorizar es la amenaza de que
si en el próximo mandato gobierna el partido de Gabino de
Lorenzo en Asturias, se retirará este proyecto de Avilés y el
Museo se hará en Oviedo. Tampoco los concejales y el
presidente del PP avilesino, Joaquín Aréstegui ha osado
replicar a su compañero de partido y todopoderoso alcalde
carbayón.
Cuando lleguen las próximas elecciones, y están ya cerca, a la
vuelta de poco más de un año, habrá que recordar estas
manifestaciones para votar en consecuencia. El Museo de los
Premios Príncipe de Asturias y el edificio del arquitecto
Oscar Niemeyer, es una obra destinada a dar un vuelco a esta
ciudad en su urbanismo y en su propia estima como
colectividad. Después de tantas frustraciones como ha habido y
que no voy a citar ahora, sería inadmisible una marcha atrás.
El Museo debe ser para Avilés porque ofrece el mejor
emplazamiento para la obra de Niemeyer, al lado del mar, y
porque esta ciudad merece ya una inversión de este calibre que
puede suponer una auténtica catarsis.
No voy a entrar aquí en el tema del soterramiento o la
supresión de las vías, pero apelo al consenso que ha invocado
también el historiador avilesino Juan Carlos de La Madrid. No
es bueno hacer obras de este tipo por encima de la opinión
general. El equipo de Gobierno debe tener el coraje de
explicar y plantear abiertamente sus propuestas dentro de un
debate sosegado para elegir la mejor opción.
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